El precio del combustible en España, un cálculo complejo

El precio del combustible en España, un cálculo complejo

El precio de la gasolina en España está determinado por una serie de factores, no siempre fáciles de comprender, puesto que entran en relación desde el coste internacional del petróleo (lo que en los informativos intentan explicar utilizando el coste del barril de Brent, de referencia en Europa) hasta los diversos tipos de impuestos estatales.(Si quieres saber el precio que tienen las gasolineras en tu zona, puedes descargar nuestra App Gasport desde Google Play para móviles Android o desde la Apple Store si tienes un Iphone )

España, de los países con un combustible más caro

A pesar de los altos impuestos que repercuten en una subida del precio del combustible (tanto el precio de la gasolina como el precio del gasoil), la realidad es que ya de por sí el coste del combustible que España importa es de los más caros de Europa. Solo en Dinamarca se paga más por un litro de gasolina de 95 octanos que lo que se paga en España; mientras que en cuanto al gasoil el puesto en la lista es el séptimo, por detrás de detrás de Dinamarca, Suecia, Portugal, Grecia, Alemania y Chipre. Y todo ello sin entrar aún en las alteraciones fiscales.

Como se calcula el precio de la gasolina

El precio de los carburantes se obtiene al sumar, el coste de los carburantes antes de aplicar impuestos y los impuestos aplicables a cada carburante. A continuación detallaremos qué factores influyen en el precio de los carburantes antes de impuestos y los diferentes impuestos que se aplican a los combustibles.  

Costes antes de impuestos

En el año 2012, cuando el gobierno de Mariano Rajoy subió el IVA desde el 18% al 21%, incluso el Ministro de Energía de entonces, José Manuel Soria, puso el grito en el cielo por cómo ello repercutiría en el precio final, tanto de la gasolina como del gasoil, en las gasolineras de España. Sin embargo, los costes antes de impuestos, como ya se reflejó arriba, limitan bastante las posibilidades. Explicado de forma más desarrollada:

La cotización internacional nunca es fija, es decir, lo que cuesta extraer un barril de crudo a nivel mundial ya varía dependiendo de las zonas en las que se extraiga, y de la procedencia del combustible que un país determinado exporte.

Así, el 16,7% del crudo que entra en España proviene de Nigeria, seguido del que se compra a México y Arabia Saudí. Las circunstancias económicas de cada exportador y las fluctuaciones internacionales del mercado afectan al precio que España paga, lo que a su vez repercute en el precio final de consumo. Como ya se ha dicho, todas esos factores convergen en el precio del barril de Brent, de referencia europea.

¡Pero atención! La subida o bajada del precio de referencia del barril de petróleo no repercute directamente en los precios de referencia del mercado del combustible en Europa (que, como productos derivados de otro principal, tendrán su propia cotización aparte). La oferta y la demanda, como en cualquier otro mercado, hace que el precio final varíe.

Aquí la estacionalidad es clave: obviamente el rendimiento de los pozos petrolíferos de Oriente Medio, por ejemplo, no será igual en épocas de 50 grados a la sombra en verano, que en momentos con condiciones climáticas más benignas.

Igualmente, el cierre temporal de refinerías o de oleoductos (por cuestiones económicas, laborales e incluso por guerras) puede hacer que varíe la cantidad de combustible que sale al mercado, lo que repercutirá en su precio final.

Por todo ello, las entidades suministradoras del combustible en España siempre alertan de que las subidas y bajadas del precio del petróleo afectan solo indirectamente al precio final del combustible (de media, subidas y bajadas del 25% afectan en torno a un 10%).

A esta cotización internacional (que supone el 47,54% del precio final del combustible en el caso del gasoil A, y del 42,65% en el caso de la gasolina de 95 octanos) hay que sumarle lo que las empresas petroleras llaman “costes fijos”.

Es decir, una suma de la logística y comercialización (los costes de extraer el crudo, transportarlo en buques o mediante oleoductos, y finalmente llevarlo a los depósitos previos a su venta definitiva), la amortización (de las instalaciones, tanto extractivas como distribuidoras y finalmente de las gasolineras) y las remuneraciones tanto de minoristas como de mayoristas.

En total, los costes fijos suman otro 9,77% del precio final del gasóleo A, y 9,06% en la gasolina de 95 octanos, sumando así los costes no derivables a impuestos un total de 57,31% en el caso del gasoil, y del 51,71% en el caso de la gasolina.

Impuestos al combustible

Así, la parte del precio final del gasoil achacable a impuestos cobrados por las autoridades españolas es del 42,69%, mientras que en el caso de la gasolina la presión fiscal asciende hasta el 48,29% de lo que el conductor acaba pagando.

Es bastante más fácil explicar este apartado, siendo tres los impuestos que le afectan:

IVA: como a cualquier otro bien y servicio que se consume, en este caso al 21%.

– Impuestos especiales de hidrocarburos.

– Impuesto especial sobre ventas minoristas (determinados por el Estado y por cada CC.AA.), siendo una de las principales razones de que un litro de combustible sea más caro en tal o cual región española.

Ambos, exceptuando el IVA, suman otro 21,69% en el caso del gasoil y 27,29% en el de la gasolina, llegando a ese total repercutible a impuestos y al 100% del precio final de venta.

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