Las gasolineras baratas, aprovechando la crisis y las medidas de liberalización del mercado de hidrocarburos, han aumentado considerablemente su mercado,  vendiendo el carburante un 10% más barato de media.
Por un lado, la crisis ha supuesto una reducción en la capacidad de consumo, especialmente de la población más joven. Aunque el consumo de carburante ha bajado significativamente, mucha gente necesita desplazarse a diario en su vehículo particular para ir a trabajar. A todos ellos les gustaría ahorrar en el transporte por ser un gasto significativo. Es por ello, que soluciones de ahorro como la gasolina low cost o el compartir coche han ganado popularidad en los últimos años.

 

gasolineras baratasPor otro lado, la liberalización del mercado ha supuesto la apertura de unas 1.500 estaciones de servicio independientes. Ha ayudado especialmente la posibilidad de abrir nuevas gasolineras en polígonos comerciales y/o industriales sin tener que pedir permiso al ayuntamiento. Ello ha supuesto la redistribución del mercado que ha pasado de estar controlado en un 80% por los grandes operadores en el año 2010 a la existencia de más de un 43% de gasolineras independientes en 2016.

 

 

Finalmente, la tecnología ha hecho posible ahora abrir gasolineras automáticas en las que el usuario se sirve y paga con su tarjeta. Esto es posible gracias a que el propio usuario se ha habituado a realizar él mismo el acto del repostaje. La proliferación de las gasolineras baratas en lugares de poco tránsito, atendidas por un solo empleado que se limita al mantenimiento básico de la misma es una realidad.

A todos nos gusta pagar menos y eso es lo que está impulsando la expansión de las gasolineras baratas, más adaptadas a los nuevos tiempos.

¿Pero cómo puede ser que el precio en las gasolineras baratas sea de media un 10% más barato que en las gasolineras de marca?

La respuesta hay que buscarla en el nuevo modelo de negocio que han desarrollado, basado en la optimización de costes y en la reducción de márgenes. Los márgenes brutos con los que opera una gasolinera tradicional son de alrededor de 0,25 €/l, mientras que las automatizadas están dispuestas a recortarlos en un 50%.

gasolinera low cost

Para conseguirlo, han optimizado sus costes al máximo. Algunas de las estrategias que utilizan para poder ofrecer descuentos de hasta 20 céntimos por litro son:

  • Automatización del servicio, pero sin renunciar a una correcta atención al público. Con lo que se reducen los costes de personal ya que sólo es necesario un supervisor a diferencia del modelo tradicional atendido por diversas personas.
  • Eficiencia en la elección de la ubicación. Como el cliente está dispuesto a desplazarse no necesitan estar en zonas caras.
  • Ajuste en la inversión, reduciendo el número de surtidores, eliminando la tienda y obras costosas, instalando depósitos más pequeños para una mayor rotación del producto.
  • El 40% de los conductores no requiere de la tienda. Al carecer de tienda, el margen de la misma desaparece pero también las partidas de suministros (electricidad,…) se reducen drásticamente.
  • Limitación del catálogo de carburantes que se ofrece a los únicamente más demandados por los usuarios: diésel y gasolina Sin Plomo 95.

 ¿Cómo podemos estar seguros de que la calidad de la gasolina barata es la misma que la de la gasolina convencional?

  • La regulación española obliga a que todo el carburante que se vende en el país cumpla la norma EN 22, que garantiza un estándar de calidad para el consumidor final.
  •  Además, en España el grupo CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos)
    es el que se encarga, prácticamente en exclusiva de la distribución de carburantes a todas la estaciones de servicio. Es decir, tanto las gasolineras low cost como las convencionales tienen al mismo
    proveedor y, por tanto, adquieren el mismo producto. La única diferencia entre unas gasolinas y otras son los aditivos que cada marca decide añadirle. Se trata de aditivos que se incorporan al carburante en proporciones mínimas para agregarle propiedades detergentes y lubricantes extra, pero que no alteran la pureza ni la calidad del producto original.
  • El incremento en el número de estaciones de servicio baratas del 65% habría sido imposible si el producto ofertado no cubriera las expectativas de calidad.

Casi un 8% de las estaciones de servicio en Europa ya son de este tipo, lo que representa un 5% de las ventas. En países como Dinamarca, Finlandia, Suiza y Suecia superan el 50%. Por número, la palma se la lleva Suiza, por volumen de ventas, destacando Francia con un 10%.

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En la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) dicen haber analizado la situación en Europa y la reivindican para España, porque promueve la competencia y los precios más bajos.

“Hace falta todo tipo de establecimientos, los autoservicios, con empleados o sin ellos y que el usuario elija”, aseguran en la organización. “El hecho de que cuenten con un empleado no tiene por qué hacerlos más seguros y, además, tampoco necesariamente este empleado te va a servir el combustible”.

En definitiva, la puesta en marcha y desarrollo de este nuevo modelo de gasolineras responde a las ventajas que proporciona al conductor junto con un cambio en sus hábitos de consumo,  que cada vez demandan más rapidez y eficiencia, al menor coste.